martes, 9 de febrero de 2010

Gigante de gas

Noches sin luz,
días sin nada,
siendo lo que no:
Espejo, fuego, alma.

Trozos aquí y allá,
trazos
de un rostro que era.
Y mil que no serán.

Las manos abiertas persiguiendo mariposas,
los puños cerrados conteniendo arena.
¿Qué podría?

Cómo una vía de escape, correteando
de aquí allá sin llegar a ninguna parte.
Atrás, el cielo,
enfrente, la nada.

Y un torbellino infinito junto al lecho
entonando canciones que no acaban.

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