Y al final, la marea se llevó todo.
De los pocos cadáveres que quedaron, si es que quedó alguno,
los buitres dieron rápida cuenta,
y sólo quedan algunos
huesos relucientes entre la arena.
De profundis...
Hace 11 meses
Lo que pudo existir brilla un instante,
Luego deja sus sombras marcadas para siempre,
Fue tiempo de soñar, y sin embargo
Estaban ya las cartas repartidas.
(Luís García Montero. Habitaciones Separadas)
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